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#14

Orar y no desmayar

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.

Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? (Lucas 18:1-7).

A veces cuando nuestras oraciones no son respondidas de inmediato nuestra oración desmaya, dejamos de orar por esa necesidad y nos sentimos de cierta forma tristes porque según nosotros, Dios no respondió nuestra oración. Pero debemos ser perseverantes, orar en todo momento, con fe, confiados en que el Señor responderá nuestras oraciones, sin desmayar. 

El señor nos responderá en el momento justo, y cuando la Gloria de Dios se manifieste ya habremos aprendido, madurado, aumentado nuestra fe y nos habremos fortalecido. Tengamos fe en Él.

 


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