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#7

La necesidad de adorar a Dios

La humanidad distribuida en los diversos pueblos de nuestro planeta tiene una gran diversidad de cultos, hay quienes adoran la tierra, algunos adoran al sol, otras comunidades adoran a los animales, otros pueblos reconocen a Dios pero lo adoran de acuerdo a su preferencia, y hallamos también a quienes quieren tener un “dios” de acuerdo a sus deseos…

“Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová Dios. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová Dios con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Entonces se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” Génesis 4:3-5.

Desde el comienzo vemos que Dios destacó la adoración de Abel en el libro de Génesis, pues aquella adoración estaba cimentada en la fe, en el sacrificio del cordero, en su vida recta y justa.

Dios nos llama, no a un breve tiempo de adoración, sino a una vida de obediencia que brilla en todo tiempo, en la que los motivos del corazón humano procuran glorificar al Creador. Dios honra a los que le honran.

Sé fiel. Adora a Dios, busca su rostro y dale el primer lugar a su consejo.

 

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