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#16

Entreguemos nuestros miedos a Cristo

Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado (Salmo 27:3).

Todos, en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado la sensación de miedo. El miedo puede beneficiarnos cuando somos personas temerosas de Dios, porque nos alienta a hacer lo correcto, a respetar y obedecer a nuestro Padre librándonos del pecado.

En ocasiones Dios usa el miedo para librarnos de situaciones peligrosas y ponernos en alerta. Pero hay situaciones donde dejamos que el miedo se apodere  de nuestras vidas y es cuando resulta ser  negativo para  nosotros.

No dejemos que nuestra paz se vea perturbada, entreguemos nuestros miedos a Cristo, Él nos dará la confianza que necesitamos para seguir adelante, avanzar y vencer nuestros más grandes temores. Confiemos en el Señor y recuperemos la paz en nuestras vidas, Jesús puede librarnos de la esclavitud del miedo.

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